57 3052944596 info@cerebration.com.co

¿De los últimos 365 días, tienes algo por qué agradecer? Ser capaz de voltear la mirada hacia lo positivo es todo un desafío para nuestro cerebro, sin embargo las ventajas son tan extraordinarias que ya existe la ciencia de la gratitud, la cual tiene la capacidad de mejorar desde nuestro sistema inmune hasta la calidad de nuestra relaciones, según varios estudios en diferentes partes del mundo.

Aprender a agradecer nos hace seres felices, y si lo somos, brillamos con esa luz en nuestro entorno, por tanto hacemos también felices a esos que están más cerca de nosotros, que normalmente son los seres que amamos. En este artículo encontrarás una breve descripción de la gratitud y cómo funciona en nuestro cerebro, te contaré los beneficios de los que goza una persona agradecida y te compartiré 5 secretos para cerrar ciclos (fin de año, de un trabajo, de una época, de una relación) aplicando las bondades que la gratitud nos enseña. Espero que disfrutes leyéndolo tanto como yo compartiendo estas líneas. 

¿Qué es la gratitud?

Es la actitud de otorgar reconocimiento hacia algo o alguien que nos ha hecho bien, o ha prometido que lo hará. Hay diferentes polémicas que intentan definirla como emoción, sentimiento, hábito, estado mental o virtud. La conclusión es que es una experiencia, que provoca toda una oleada de procesos químicos en nuestro cerebro, que si los conociéramos a profundidad, definitivamente buscaríamos aprender de ella y repetir conscientemente esa palabra mágica que sale de nuestros labios cuando la experimentamos: “Gracias”.

La realidad es que agradecer es un acto difícil para nuestro cerebro, que ha evolucionado con la impronta de necesitar sobrevivir, y por tanto evaluar las amenazas y ver lo negativo ha sido la prioridad durante años de evolución. La psicología tradicional también se ha centrado, en un principio, en estudiar y buscar solucionar lo negativo en cuanto a experiencias, emociones y sentimientos. Con todo, ya hablamos de psicología positiva y ciencia de la gratitud, y ciencia de la felicidad, temas que no sólo personas y familias están decidiendo descubrir y adoptar, sino también grandes corporaciones a nivel mundial dados los evidentes resultados que concede a nuestro cerebro.

¿Qué pasa en el cerebro cuando agradecemos?

Para conseguir agradecer es necesario ejecutar un proceso cerebral complejo, que inicia desde el análisis de una situación hasta la selección de resultados que nosotros calificamos como “gratos”. Para hacerlo es necesario utilizar nuestro cerebro racional, el neocórtex, el mismo con el que tomamos decisiones y emitimos juicios según nuestra moral. Es esa parte del cerebro que termina de desarrollarse hasta los 25 años en promedio y por la cual nos diferenciamos de los animales.

Cuando agradecemos, para nuestro cerebro es imposible sentir al tiempo otras emociones o sensaciones negativas. ¡Esta es la gran magia del agradecimiento!. En el momento en que decidimos reconocer el valor positivo de algo, el cerebro pone en funcionamiento el sistema de recompensa  y crea un cóctel de neurotransmisores químicos, segregando dopamina, serotonina y oxitocina, entre otros. Así las cosas, cuando agradecemos se disminuyen las hormonas del estrés, como el cortisol, y nuestro cerebro entra en un estado de calma activa, con la cual nos es posible pensar de forma racional y positiva al mismo tiempo. Con estas condiciones de bienestar en nuestro cerebro, se ha comprobado en varios estudios que la gratitud mejora el bienestar del ser humano no sólo psicológicamente, sino también física y socialmente. Es uno de los mayores factores que contribuyen a la felicidad.

A nivel individual, la gratitud es una forma de aprender a querernos, cuando nos decimos gracias a nosotros mismos nuestro cerebro guarda en la memoria esas conclusiones, los hechos de la vida no cambian pero si cambia la forma en cómo interpretamos los hechos y por tanto el recuerdo que llevamos a la memoria. Esos recuerdos se convierten en información con la que posteriormente tomaremos decisiones. 

El diálogo interno, lo que nos decimos a nosotros mismos, es definitivo para el cerebro, según ésta conversación el cerebro acepta instrucciones y las manda a todo nuestro cuerpo. Por eso sabemos que podemos ser nuestro mejor amig@ o nuestro peor y más poderoso enemigo. Cuando nos auto-reconocemos y apreciamos somos capaces de valorar nuestro propio esfuerzo, nuestros dones, nuestros actos e indiscutiblemente se fortalece nuestra autoestima y nuestro autoconcepto, nuestro cerebro no lo recibe como opiniones sino como órdenes y actúa enviando instrucciones a todo el cuerpo según estas verdades que nosotros mismos hemos reconocido y configurado en nuestro cerebro.

Gratitud Cerebration

¿De qué beneficios goza una persona agradecida?

A nivel psicológico el impacto que más quiero destacar, entre un largo etcétera es que la gratitud incrementa la satisfacción por la vida. Con el ejercicio de buscar por qué agradecer, terminamos por encontrar lo que calificamos como “grato”. Esto genera consecuentemente tolerancia a la frustración, aleja de la envidia, de comportamientos tóxicos, de emociones negativas como la tristeza o el miedo paralizante y permite salir de los límites de “blanco o negro”, “bueno o malo”, “perfecto o defectuoso”, para a cambio permitirnos valorar los logros aunque no sean totales, estimar “pequeñeces” o situaciones que damos por sentadas (estar vivos, poder ver, podermos mover, saber leer, tener un techo, poder dormir, tener alimento, estar con alguien que te pregunte ¿cómo estás?, el canto de un pájaro, etc). Además deja un cerebro motivado para seguir adelante, la gratitud consciente y sincera es en efecto un antídoto para el estrés y la depresión, nuestro cerebro entra en un estado de calma y queda habilitado para hacer lo que sabe hacer: dar órdenes a todo el resto de nuestro cuerpo y manejar situaciones desafiantes o difíciles creando soluciones a los problemas con que se enfrenta. 

Agradecernos a nosotros mismos es una forma de mejorar nuestra autoestima y  autoconcepto, elementos claves en la salud mental de cualquier ser humano. La gratitud favorece de forma directa y positiva nuestro diálogo interno. Victor Frankl, un psiquiatra austriaco, en su libro el hombre en busca de sentido, nos comparte su experiencia en los campos de concentración, en este contexto y desde mi punto de vista, su aporte más significativo es precisar la libertad que tenemos los seres humanos para interpretar los hechos que nos ocurren. En su caso, experimentó toda clase de atrocidades, torturas e injusticias durante la guerra, él tomó una decisión: cuidarse y proteger su cerebro desde su diálogo interno. Se mantuvo a salvo desde sus pensamientos, ejecutando la libertad que nadie nos puede arrebatar aún en un campo de concentración: la decisión de elegir cómo interpretar los hechos que nos ocurren. Te preguntarás: ¿se puede agradecer en medio de un campo de concentración, de injusticias, de sufrimiento? La gratitud se convierte en un medio para aprender a mantenerse a salvo, es un proceso complejo para el cerebro buscar lo positivo cuando los hechos son hostiles o simplemente los resultados no son los que esperamos, sin embargo es ahí en donde la gratitud es ese medio que nos permite rescatar lo positivo, buscar enseñanzas de cada situación, disfrutar las “pequeñeces” con que estamos acostumbrados a vivir, es una forma de proteger nuestro cerebro, potenciar nuestra propia felicidad y engendrar otras habilidades a partir de ella.

A nivel físico quiero destacar que la gratitud mejora nuestro sistema inmune, y con ello, todas las funciones de nuestro cuerpo. Cuando agradecemos se generan dos neurotransmisores químicos en nuestro cerebro: dopamina y serotonina, necesarias para sentirnos motivados y con la fuerza física para ejecutar nuestros objetivos acompañados de esa sensación de bienestar y felicidad que nos da la serotonina. Nuestro cuerpo entonces experimenta fuerza física y calidad de vida, existen estudios que incluso han concluído que incluir la gratitud ha sido un factor clave de éxito para el manejo de adicciones, enfermedades mentales, sobrevivientes de traumas y manejo del duelo. También existen evidencias que demuestran que la gratitud mejora el metabolismo, una estrategia usada por muchas religiones y culturas que la practican antes de cada comida.

A nivel social la gratitud favorece un entorno adecuado para el desarrollo de cualquier ser vivo, es una forma de conectarse con nuestro alrededor desde la colaboración y la conciencia de la interdependencia. Las personas que son agradecidas consiguen inteligencia emocional, por ejemplo la empatía y el reconocimiento de los dones de los demás. Cuando damos las gracias reconocemos lo positivo, esa capacidad traspasa nuestro ser individual y nos lleva a ser seres sociales activos y creativos. Los que deciden tener en medio de su vida la gratitud, son personas que manejan los conflictos de forma más conciliadora y asertiva, por tanto los niveles de violencia disminuyen y por el contrario generan respeto, colaboración y admiración. Cuando apreciamos lo bueno se genera en nuestro cerebro oxitocina, la hormona del amor, la calma y el contacto, esto favorece sobremanera todas nuestras relaciones. Existen conclusiones de estudios que arrojan resultados de personas que mejoraron o fortalecieron su capacidad para crear, mantener o arreglar relaciones con otros cuando se ha incluído la gratitud como una actitud activa y cotidiana.

Cerebration - Secretos para agradecer

5 secretos para cerrar ciclos aplicando las bondades de la gratitud

 

El fin de año, por ejemplo, es una época para evaluarnos y concluir, también un fin de año escolar, la culminación de un programa o proyecto o en general el cierre de ciclos en nuestra vida. Como lo comenté, nuestro cerebro está programado para ver los peligros y tiene más facilidad para ver lo negativo en primer lugar. Sin embargo, es posible recurrir a la gratitud para gustar sus bondades, como dijo Cicerón años antes de Cristo, “la gratitud es la mayor de las virtudes, y la madre de todas las otras”. Por tanto te propongo:

  • Agradecernos a nosotros mismos: Cada vez que vamos a evaluar un período o un ciclo te propongo comenzar por reconocerte y apreciarte. Esto puede ser interpretado como egoísta o egocéntrico, sin embargo la realidad es que para poder traspasar el plano individual y aprender a darle valor a los demás, el primer paso es el amor propio, y el autocuidado. Trátate como tu mejor amig@, rescata y nombra todo lo bueno que hay en ti, no solamente estarás capacitado para valorar a los demás sino que tu cerebro estará configurado a tu favor.

  • Comenzar a cerrar tus ciclos agradeciendo: Todo ciclo nos trae lecciones, y no todas las lecciones habrán sido fáciles de asimilar, puede que los resultados sean distintos a lo que esperamos. En la pandemia, por ejemplo, hemos vivido situaciones realmente difíciles, muertes de seres queridos, limitantes, dificultades económicas, entre muchos otros. Cuando agradecemos es imposible para nuestro cerebro experimentar sensaciones o sentimientos tóxicos o negativos. A veces aprender es difícil y los golpes o errores en el camino duelen, con todo siempre dejan una enseñanza, un lado bueno, por el que podemos agradecer.

  • Ver primero lo positivo: Cuando cierres un ciclo te propongo que comiences por los “si”. Valorar lo qué “sí” lograste, lo qué “si” aprendiste y lo qué “si” quieres rescatar como experiencia para seguir adelante. Cuando pensamos en afirmativo nuestro cerebro se pone en sintonía para funcionar. 
  • Escribir: Hacer el ejercicio de escribir por lo que agradecemos tiene un efecto notable en el cerebro, genera pensamiento optimista y reduce los niveles de estrés. Además, te servirá de evidencia cuando tu cerebro quiera sabotearte y ver sólo lo negativo.

  • Decirlo en voz alta: Declarar a viva voz la gratitud obliga a nuestro cerebro a funcionar de una forma distinta, mucho más impactante, esto lo tienen claro las religiones y lo aplican en sus ritos en forma de “oraciones”. Así que te animo a decir en voz alta y de ser posible frente a otros, todas tus declaraciones de gratitud. 

Por último, y no solamente para cerrar ciclos, lo que te recomiendo es invitar a la gratitud a ser parte de tus hábitos, reconocer algo como “grato” a diario y diferente cada día en lo posible, es un principio de transformación, de enseñar a tu cerebro a hacerte feliz.

Para terminar este post quiero agradecer a todos ustedes, mis apreciados lectores. Gracias por su tiempo, su interés y por estar abiertos a considerar otros puntos de vista; aprecio  todos sus comentarios, sus peticiones de temas nuevos y gracias por hacer llegar este contenido a más personas, desde lo más hondo de mi corazón les saludo desde el cariño y la admiración a cada un@, son nuestra razón de seguir adelante. Quiero confesarles que mi corazón saltó de alegría al ver artículos compartidos en sus historias de FB e IG, en mensajes directos y en otros canales y redes.

También quiero agradecer a Smartick, nuestro aliado estrella en temas de aprendizaje, a la Universidad Sergio Arboleda y al Centro de Emprendimiento, con cada uno de sus miembros, a la Embajada de los Estados Unidos en Colombia, que ha sido parte fundamental en la puesta en marcha de Cerebration con su programa AWE, al Centro Colombo Americano, a ASOUSA y a cada una de las organizaciones y personas que han impactado favorablemente a Cerebration desde sus inicios. 

Gracias a cada uno de los estudiantes de Cerebration, especialmente en tiempos de pandemia, son el corazón y la razón de ser de nuestro día a día y gracias a ustedes hemos aprendido y comprobado que inspirar es más que dar.

No podría dejar de dar gracias por mi familia, por mi esposo, por cada uno de mis hijos que son la inspiración de cada una de las palabras que escribo y pronuncio en mis seminarios y talleres, gracias a la vida y a mis padres, por darme la oportunidad de existir, estar presente y probar la maravilla de la felicidad. 

Nos leemos en el próximo post, un abrazo gigante.

Escrito por: Andrea Mora