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¿Por qué no empiezas o no terminas?

¿Tienes problemas para lograr lo que te propones? ¿Sientes que tú o tus hijos comienzan pero no terminan lo que se proponen? ¿Abandonas los proyectos a la mitad porque te parecen muy difíciles y te parece más fácil comenzar otros?

El cerebro tiene mucho que ver en esto, de ahí la frase: “Podemos ser nuestros mejores amigos o nuestro más poderoso enemigo”, porque es precisamente nuestro cerebro el que nos puede llegar a sabotear y obstaculizar lograr lo que nos proponemos.

También es una pregunta que algunos padres hacemos de vez en cuando a nuestros hijos, sin embargo dicen por ahí que los hijos son el reflejo de los padres, y es literalmente verdad, nuestro cerebro aprende por neuronas espejo, las cuales son responsables del proceso de imitación, de ahí que educamos con lo que hacemos más que con lo que decimos.

Lo que es claro, es que “empezar” es un proceso difícil para nuestro cerebro, en especial en tareas difíciles o aburridas. Con todo, el apoyo oportuno, positivo y con respeto de un adulto desde la niñez es un factor clave para superar esta dificultad y por el contrario, saber cómo afrontarlo es el secreto de las personas que alcanzan sus propios objetivos.

Por fortuna, la neurociencia nos ha revelado grandes aportes, logrando resultados a largo plazo.

Cerebration - Mejor amigo o peor enemigo

¿Porqué es difícil comenzar?

Tanto para niños como para adultos es molesto empezar una tarea, sobre todo si la interpretamos como difícil, nueva o aburrida. Esta “molestia” es física, ya que se activa en nuestro cerebro la misma zona nerviosa del dolor, la podemos sentir en la zona prefrontal, y es nuestro propio cerebro quien la genera.

¿Qué hacer? Lo importante es comenzar. Apoyar ese momento como padres es clave para transmitir desde niños superar ese “susto de empezar”. 

¿Cómo hacer? Sabiendo que nuestros hijos aprenden de lo que hacemos, porque las neuronas espejo se encargan de imitar, es recomendable cuidar nuestro propio discurso y ejemplo como adultos cuando vamos a comenzar algo que no nos resulta agradable. Debemos saber que esa sensación molesta se reducirá casi en su totalidad 10 minutos después de haber comenzado. Con esto en mente, podemos empatizar con nuestros hijos sabiendo que a ellos también les cuesta comenzar y desde ahí apoyarles. Te comparto algunas recomendaciones prácticas que puedes implementar de inmediato, tanto para tí como adulto como para apoyar a tus hijos: 

Encontrar un argumento motivacional: Toda acción es precedida de un pensamiento, y cada pensamiento contiene un argumento. Por más que una actividad nos parezca aburrida o difícil, siempre hay una razón para hacerla y por tanto, una recompensa, aunque no siempre es inmediata. Debemos encontrar ese argumento válido que nos dará la dopamina necesaria para comenzar.

En los adultos, por ejemplo, las labores de limpieza no son muy apreciadas, sin embargo si tenemos un buen argumento, entonces al cerebro le es más fácil comenzar. Por ejemplo lavar la losa por la noche, es una actividad no tan interesante, y peor cuando estamos cansados después de un largo día de trabajo. Si logro encontrar un argumento para hacerlo, mi cerebro no sólo reducirá la molestia, sino que se pondrá a mi favor. “No me gusta lavar, pero si me gusta desayunar, mi día entero es mejor cuando desayuno, y para eso necesito la loza lavada”. Con este argumento será más fácil para nuestro cerebro comenzar debido a un argumento que nosotros calificamos de válido y tiene una recompensa, aunque no inmediata. Igual pasa con nuestros hijos, si para ellos es difícil por ejemplo practicar matemáticas, debemos ayudarles a que encuentren un argumento que sea válido para ellos (no para nosotros los padres) aunque la recompensa no sea inmediata, sino más bien a largo plazo. Lo que vale la pena, toma tiempo.

Anticipar: Al cerebro le gusta saber qué sigue. Si nuestro hijo o hija debe hacer una tarea, avisarle con horas de anticipación, es una buena forma de apoyar. “Recuerda que mañana vas a tu clase de ballet a las 7am”, por ejemplo.

Planear: Y cuando me refiero a planear, no es sólamente escribir en una agenda, sino asegurarse de tener listo lo necesario previamente. ¿Qué debería tener listo para ejecutar la actividad? Eso precisamente es ayudar a comenzar, no necesariamente hacerlo por él niño o niña, pero si acompañarle o indicarle hacerlo. Poco a poco estas rutinas se van convirtiendo en hábitos que favorecen la capacidad para comenzar. Es un proceso, la paciencia, la empatía y la perseverancia, son claves para lograrlo.

Identificar criterios de inicio y de finalización: Saber comenzar es importante, y no es tan fácil como pensamos. Terminar es tanto o más importante, y es el principio de la organización y la productividad. Normalmente cuando se nos acumula demasiado trabajo a los adultos se debe a que hay demasiadas tareas comenzadas y no terminadas, y lamentablemente como adultos también podemos estar fallando en esto.

Esta habilidad se desarrolla desde niños, una buena idea es ayudarles a identificar el inicio y el fin de una actividad. Por ejemplo, como adultos, si almorzamos en casa, ¿en dónde comienza y termina esa actividad? Te leo en los comentarios y te daré mi opinión. Obviamente para cada uno es distinto, sin embargo identificarlo es sano y necesario para el cerebro. A veces nos encontramos reclamando a nuestros hijos criterios que no les hemos ayudado a identificar con nuestro propio ejemplo. 

Tiempos cortos: Los períodos de atención en los niños son cortos, en los adultos también y aún más cuando no se ha entrenado. Yo recomiendo períodos de no más de 25 minutos, con descansos de 5 minutos. En el caso de mis hijos, ellos practican matemáticas y lectura sólo 20 minutos a diario, se llama Smartick y la recomiendo.

Fraccionar y repetir: Para el cerebro es más fácil comenzar cuando las actividades son parte de una rutina, y en ese caso la repetición es clave. En otras palabras es más productivo repetir una actividad todos los días sólo 15 minutos diarios, que hacerla un solo día de la semana por 3 horas y media. 

Espacios ordenados: Al cerebro le gusta el orden, esto lo saben muy bien los diseñadores, el feng shui y los fotógrafos. Nuestro ojo tiene la capacidad de calificar el orden y el cerebro lo interpreta. De hecho, el orden es una aliado visible en el aprendizaje y la productividad.

El primer paso es el más difícil, tanto para niños como para adultos, sin embargo es la única forma de ponernos en camino hacia lo que queremos lograr. Mantenernos en el camino es bastante desafiante, y saber terminar lo comenzado es en otras palabras, llegar a la cima. Espero que la siguiente vez que no puedas comenzar una tarea difícil, te acuerdes de este artículo, y sepas que es tu cerebro el que manifiesta esta molestia antes de comenzar, pero que es posible superarlo, y a largo plazo, será una fortaleza y factor de éxito definitivo en la vida de cualquier ser humano.

Puedes compartir este artículo a aquellos que veas que tienen problemas para comenzar, o terminar. Recuerda que en Cerebration puedes encontrar apoyo con capacitaciones en aprendizaje y productividad, solicita nuestro portafolio. Siguenos en nuestras redes. Nos encanta leerte en los comentarios.

Escrito por Andrea Mora