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Las emociones juegan un papel fundamental a la hora de aprender. Emoción deriva del Latín ‘Moveo’ que significa “mover”, y del prefijo ‘E’ que significa “desde”. Cerebralmente la emoción siempre nos lleva a la acción.  Cuando cualquier ser humano decide realmente aprender, toma acción y se pone en acción para lograrlo, no es así cuando se estudia por un compromiso, por una rutina, ese tipo de conocimiento lamentablemente tiende a olvidarse, a cumplir con un requisito y no más, pero no logra quedarse en la memoria de largo plazo.

Actualmente la educación está dando un giro muy interesante que salva el tiempo de muchos aprendices, pues ya se conoce como el cerebro aprende por emociones, se necesita estar emocionado para aprender y ese es el reto de los maestros, educadores, formadores y mentores hoy en día. 

Sin embargo, el conocimiento ya no gira entorno a un contenido o a un tema que se “debe” abordar, sino que su centro está en los intereses del estudiante, del aprendiz, y entorno a eso desarrolla los contenidos. Ya estamos en el momento que el estudiante identifica su línea de aprendizaje de acuerdo a sus intereses y tiene la posibilidad de modelar y dirigir su aprendizaje y el contenido de acuerdo al resultado que él desea obtener. 

Y así ha debido de ser siempre no? No es de extrañar en algunas generaciones que los jóvenes llegaban hasta su último grado de secundaria para preguntarse, qué me gusta hacer? Cual es mi vocación? A qué me gustaría dedicarme el resto de la vida? y han enfrentado grandes desafíos para resolver esta cuestión, “equivocándose” o tomando decisiones influidas por externos, lo que lleva muchas veces a deserción en la educación superior, frustración, pérdida de tiempo y de ánimo para continuar y crecer, para aprender, aplicar y colaborar, para convertirse en parte de una fuerza productiva fuerte y con bases sólidas, con pasión y entusiasmo que es lo que inspirado a grandes personajes en la historia. 

James Hackman , quien recibió el premio nobel de economía en el año 2000, afirma que es mejor invertir en la primera infancia, por cada dólar invertido se devuelven siete.  Cuando vemos a un niño en la primera infancia, jugando de forma natural (a lo que él o ella quiere) en su casa, o en un jardín en un espacio de esparcimiento, vemos la variedad de profesiones, de vocaciones en natural exposición, está el que baila, la que canta, el que construye, la que lee, el que conversa, el que se disfraza, y en medio de esa gran diversidad se da el milagro más grande y más productivo en el aprendizaje: el juego.

Así es, el juego es esa herramienta mágica con la que cualquier formador se convierte en mago, en verdadero maestro, y que conlleva a generar una experiencia única, diferente, impactante, llena de lo que debe estar cualquier momento de aprendizaje: Emociones.

Ese es el secreto que aquí les dejo a todos los padres, formadores, mentores, maestros y cuidadores, el juego, es el aliado #1 de cualquier formador, y dado que trae consigo emociones, se convierte en la herramienta clave, definitiva e inequívoca para generar emociones, y las emociones traen consigo llevar experiencias a memoria de largo plazo, es decir la magia: aprender.

En esta vía y tendencia ya global, una tendencia en desarrollo es la gamificación para entregar contenidos en la niñez y juventud. Esta tendencia de gamificación deja muy buenos resultados, en realidad resultados definitivos y a largo plazo, es fácil de analizar: cuando éramos niños nos acordamos de las clases en las cuales hubo algún juego, alguna actividad, o algún movimiento “permitido” a los alumnos que generaron emociones, hoy en día ya la tendencia crece, y tienden a quedar relegados los estilos tradicionales de educación. La gamificación permite crear un espacio apto para crear el aprendizaje, a continuación aporto algunos temas claves a la hora de crear un espacio de gamificación:

El reto es emocionar: Si eres maestro, el reto es emocionar, sorprender, despertar en la mente del aprendiz la curiosidad, vaya reto!  Va mucho más allá que pararse frente a un tablero y explicar un tema, o pararse en una cancha y hacer ejercicios repetitivos para aprender algún deporte, entre otros.

Atravesar una pantalla: Ahora, el otro reto, muy actual, es la educación virtual, ese reto de emocionar es solo uno, pero hay otro más desafiante, y es lograr ser cercano en la distancia, involucrar e interactuar.

La diversión es un “deber”: Las emociones no siempre son positivas, si queremos un repaso muy rápido de emociones podemos recordar la película intensamente, podríamos decir que el ingrediente más apetecido entonces es en medio de las emociones, encontrar la diversión. 

Querer volver: Tenemos un neurotransmisor químico encargado de la motivación, se llama dopamina, que no sólo nos deja esa sensación de querer hacer lo que estamos haciendo, sino de querer volver a hacerlo una y otra vez, los enamorados lo experimentan mucho!

Querer invitar a otros: También somos seres sociales, que cuando descubrimos algo bueno para la especie, queremos invitar a otros, para que se contagien de lo bueno que descubrimos.

Conseguir el progreso: El maestro, formador o cuidador en medio del aprendizaje debe proveer las herramientas necesarias para que el aprendiz logre el progreso que está buscando, y animarlo para desarrollarlo.

Espacio para nuevas ideas: Adicionalmente, abrir espacio para que la creatividad fluya más allá del objetivo específico.

Espacio para la sana competencia: Y ¿a quien no le gusta ganar? ¿Quién no ha aprendido de sus errores? Dirigido de una forma sana y constructiva, la competencia es un buen ingrediente a la hora de motivar.

Este es el desafío para la nueva educación, en la cual los padres tenemos que tener claro a la hora de escoger: el estudiante debe ser el centro, y la emoción debe estar presente para que genere finalmente la posibilidad del aprendizaje.

Es un desafío que implica salir de la comodidad de “llenar frascos vacíos”, asimilando la mente del niñ@ o jóven como una frasco vacío, conlleva a involucrarse con las necesidades reales del aprendiz, vivir su mundo y entregar una oferta que emocione, esto también implica conocer y aplicar muy bien las bondades de la tecnología. En mi caso conozco varias plataformas que se han detenido a explorar la neurociencia y la neuroeducación para entregar su servicio…

 

… una de ellas en Smartick, y la recomiendo, que usa inteligencia artificial para poder ir al ritmo de cada estudiante en el aprendizaje de las matemáticas, un tema fundamental y transversal en la vida de cualquier aprendiz, las matemáticas están presentes en cada espacio de nuestras vidas, son el lenguaje del universo. Esta plataforma tiene muchos juegos, relacionados con las habilidades matemáticas, la práctica diaria es un reto consigo mismo, y se preocupan por innovar e introducir mejoras contínuas.  Los padres y formadores debemos ocuparnos de que nuestros niños y jóvenes reciban los contenidos académicos de una forma integralmente adecuada, dinámica y emocionante.

 

Escrito por Andrea Mora

 

Me encantará leerte, saber cómo emocionas a tus alumnos, a tus hijos, a tu equipo de trabajo, cómo generas crecimiento, cómo despiertas en el cerebro las ganas de querer saber más?