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Alrededor de esta pregunta se da todo tipo de polémicas debido al cambio de era en el que estamos inmersos niños y adultos, con diferentes estilos de paternidad y maternidad que han surgido con este cambio. Los riesgos de los padres sobreprotectores o el otro extremo, los padres que delegan su función a otros o incluso la abandonan, son parte de esta polémica.

Sin importar los estilos de crianza, lo que siempre está presente en la educación de los hijos es la responsabilidad que se adquiere cuando decidimos ser madres o padres.

¿Qué es ser responsable?

Contestando a esta pregunta comienzan las diferencias en la educación de l@s hij@s, por eso es necesario definir qué es una persona responsable.

“Una persona se caracteriza por su responsabilidad porque tiene la virtud no solo de tomar una serie de decisiones de manera consciente, sino también de asumir las consecuencias que tengan las citadas decisiones y de responder de las mismas ante quien corresponda en cada momento.” (Wikipedia)

La capacidad de responder es propia de una persona responsable, dicho de otra forma, una persona es responsable cuando tiene la capacidad de responder por las consecuencias de las decisiones que toma.

¿Hasta dónde va la responsabilidad de los padres en la educación de los hijos?

Teniendo claro qué significa ser una persona responsable, como padres nos enfrentamos entonces a esta pregunta ¿Hasta dónde va la responsabilidad como padres en la educación de nuestros hijos? pues sabemos que nuestr@(s) hij@(s) participa(n) de otros entornos. Para continuar es necesario definir la palabra educación.

Educación

Esta palabra educación viene de la raíz latina ducere que significa “conducir o guiar” y del prefijo ex que significa sacar. Educar, por tanto significa conducir o guiar sacando de dentro de cada individuo hacia afuera su mayor potencial.

En ese orden de definiciones, es necesario entonces diferenciar las responsabilidades como padres y la responsabilidad de otros formadores como son los profesores, o los cuidadores, o la familia ampliada (abuel@s, ti@s, prim@s, etc).

Los padres educan

La responsabilidad de los padres incluye todas las acciones de educar a sus hij@s para la vida, esto incluye, entre un muy largo etcétera:

  • Entregar principios y valores éticos y morales.
  • Proveer a l@s hij@s un entorno de aprendizaje contínuo y adecuado.
  • Proveer herramientas necesarias para el desarrollo de su potencial, tanto académico como motriz y emocional.
  • Formar a sus hij@s para la resolución de problemas.
  • Formar a sus hij@s con hábitos y rutinas favorables para cuidar su propia salud y promover su autocuidado integral.
  • Proveer los alimentos, espacios y herramientas (lúdicas y de formación)  necesarias para su desarrollo.
  • Proveer un ambiente de confianza, tranquilo y seguro llamado “hogar”.
  • Alentarles y apoyarles para perseguir y alcanzar sus propios sueños.
  • Acercarles e instruirles en las normas sociales de su entorno y entregar herramientas para que se desenvuelvan satisfactoriamente según la cultura y el contexto en el que vivan.

Los profesores enseñan

Por otra parte, la responsabilidad de los profesores y formadores, incluyen enseñar, que viene del latin insignare y cuyo significado literal es “orientar sobre qué camino seguir” en un área de conocimiento.

Sabemos de primera mano, que la función de los padres y los profesores se puede confundir en las actividades cotidianas por varias razones, la principal es que los profesores, después de los padres, son el principal modelo que reciben l@s niñ@s cuando van al colegio o toman cursos, y por ende también influyen en más espacios de la vida de sus alumnos que la meramente académica.

Es necesario aclarar que la función de un profesor puede llegar a ser muy trascendental en la formación de un ser humano, sin embargo nunca debería llegar a sustituir la responsabilidad de los padres, por cuanto esta tiene un alcance mucho más amplio en el desarrollo integral de sus hij@s, no sólo la recepción de conocimiento y habilidades intelectuales, sino el desarrollo de habilidades emocionales y sociales que utilizará en todos los contextos de su vida.

 

“Recomendaciones a los padres

Como madre, te nombraré algunas recomendaciones concretas en esa labor de “educar”, que muchas veces se vuelve ambigua e incluso confusa en la vida cotidiana.

Ser un ejemplo, un modelo a seguir: Esta es mi recomendación definitiva, nuestros hijos, por la función que hacen las neuronas espejo en su cerebro, hacen y harán lo que nos ven hacer antes de lo que les digamos. Hablarles seguido de actos coherentes es la mejor estrategia para educar. Siento mucho dolor cuando a observo una madre o un padre hablando mal de sus hijos, es lo mismo que hablar mal de sí mismos, los hijos son los espejos de sus padres, pues el aprendizaje se da principalmente por la imitación.

Ser padres presentes: Esto quiere decir estar disponibles, ser accesibles, acompañarles, no significa estar 100% presentes las 24 horas del día como cuando son bebés, pues l@s hij@s van creciendo y van abriendo sus alas. Estar presentes significa que cuando nuestr@s hij@s nos necesitan, nosotros sepamos estar ahí, de una forma real, consciente, conectada y empática.

Tomarles en serio: En esto quiero decir que te ocupes de ellos con la seriedad y la importancia que tienen. ¿Cómo? Por ejemplo, contestando todos sus porqués, muchos inventores y descubridores fueron niños que nunca dejaron de preguntar por qué, los adultos tampoco deberíamos dejar de hacerlo. Contestemos a nuestros hij@s cuando nos preguntan, y si no sabemos pues ya tenemos muchas más herramientas que las que tuvieron nuestros padres, tenemos a Google, investiguemos y tomémonos en serio sus preguntas, sus comentarios, sus opiniones, lo que nos cuentan, cuando nos piden nuestra mirada, así ellos serán niñ@s fuertes, que tienen quien les escuche y por tanto, menos vulnerables, en su adultez sabrán escuchar, hacerse escuchar y huir de relaciones tóxicas o malsanas. 

Ser un respaldo: Bueno, este punto es muy polémico y puede tomar un artículo entero, puesto que también podemos como padres llegar a ser sobreprotectores o a solucionarle todos sus problemas, lo cual también es nocivo. Ser un respaldo, en el sentido positivo significa que los hijos sepan que pueden venir a pedir ayuda y que su hogar es un sitio confiable y seguro para recibirla.

Déjalos y anímales a participar: Esta recomendación está inmersa en la vida cotidiana, cuando somos parte de los procesos en el hogar, la autoestima sube y el autoconcepto se refuerza positivamente cuando participamos activamente.  Es desde esta participación dónde se construyen los hábitos y las rutinas que harán la diferencia favorable en la vida adulta.

Ayúdales a comenzar: En el cerebro se activa un nervio que está en la misma zona del “dolor” cuando vamos a comenzar algo. Dicho de otra forma, comenzar es lo más complicado para el ser humano, comenzar parece que doliera, comenzar a hacer la tarea, comenzar un nuevo año, comenzar el entrenamiento, todo parece difícil hasta que logramos comenzar. Ayúdale tú a comenzar con una voz amigable, positiva y empoderadora, ya verás que una vez comiencen, luego no habrá quien los pare.

Ser un punto de referencia moral: Esta es mi recomendación favorita, en los primeros años lo ideal es estar muy cerca de nuestr@s hij@s, ell@s se dedican a observarnos y su cerebro está en “modo recepción” o “modo esponja”, están absorbiendo lo que nos ven hacer, decir, etc. Más adelante, cuando ellos tienen que tomar decisiones, pasa algo en su mente, se preguntan, ¿qué haría mi mamá o mi papá en este caso? Y así definen si está bien o está mal moralmente su decisión. Por eso, en todos nuestros actos, debemos tener en cuenta que somos el punto de referencia moral de nuestr@s hij@s, ell@s tomarán decisiones según nos han visto actuar.

Felicitar en público, corregir en privado: Este punto lo aprendí en mi vida laboral y se aplica totalmente en nuestra vida familiar, felicitar en público y corregir en privado colabora con la construcción de la intimidad familiar, del respeto y de la confianza. 

Participar activamente en su proceso de aprendizaje académico: Esto no necesariamente quiere decir que seamos los profesores de todas las materias, lo cual es imposible, o diagnosticarles en cada acción, lo cual es sobreprotector, pero si estar presentes y ser un apoyo en cada uno de los procesos que esté dando, sea académico, en deportes, o en la adquisición de un talento artístico.

Encontrar espacios académicos que permitan la participación de los padres: Ser un padre o madre presente es una responsabilidad de los padres que también se construye desde la sociedad, muchos estudios son concluyentes en que la participación de los padres en los procesos académicos de l@s hij@s ha impactado favorablemente los resultados de los mismos, es decir, actuar en colaboración los padres y profesores va a redundar en beneficios para nuestr@s hij@s

En nuestro caso, como padres nos gusta por un lado empoderar a nuestros hijos para que lleguen a ser autodidactas en lo académico, utilizar soluciones digitales, a la vez que poder ir viendo su avance en el proceso, para implementar esto, por ejemplo en matemáticas y lenguaje contamos con un programa llamado Smartick, en el cual cada uno de ellos hacen una sesión diaria de 15 minutos por asignatura, sin la ayuda de un adulto, me encanta que como madre tengo un perfil dentro del programa, puedo ver el avance, toda la sesión, su evolución en general, y hasta tengo la posibilidad de jugar yo también! Es genial, detrás del programa hay un equipo pedagógico que está a la distancia de un mensaje de correo o una llamada, y les puedo preguntar, pedir recomendación o buscar alternativas si alguno está teniendo dificultades o necesidades particulares. También me permite comunicarme con mis hijos en el programa para ponerles retos con una recompensa, el programa tiene inmerso, entre muchos otros gadgets, un sistema de recompensas que usan en un mundo virtual que van construyendo, de mi parte, puedo poner recompensas también en el contexto familiar, por ejemplo, “si ganas este mes más de 300 ticks, nos vamos a ese paseo que tanto quieres, todo el fin de semana”, o “si haces la sesión por 15 días seguidos nos vamos al cine” o “si esta semana ganas más de 100 ticks, mi tarde del sábado será solamente tuya”. Tienen unos precios bastante atractivos en verano: Smartick, un programa que ha sido una salvación para muchos padres en tiempos de confinamiento.

Tiempo juntos: Para construir una relación sólida, lo primero que se necesita es tiempo, conocerse, para aprender a estar juntos y para construir la relación. Con esta recomendación cierro, porque considero que es la más importante. Para todo hay tiempo, lo que pasa es que hay que rescatarlo de la telaraña de ocupaciones que tenemos los adultos, y el tiempo con nuestr@s hij@s es lo que más les educa, llévatelos contigo, al mercado, a visitar un amigo, a dónde salgas, llévate a tus hij@s cuando y cuanto más puedas, al trabajo, si te es posible, muéstrale tu oficina, déjales ver cómo resuelves problemas, qué haces cuando estás fuera y se llegó la hora de almorzar y no has terminado las compras, o cuando estás en una reunión social y tienes que lidiar con los comentarios de una persona tóxica, y cómo tratas a la gente que trabaja para tí, o a tus colegas en el trabajo, o cómo te comportas cuando estás con tu jefe. Esas experiencias, son las que realmente educan.

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Escrito por Andrea Mora