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¿Cómo funciona el cerebro cuando se tiene miedo?

Desde niños nos han mostrado al miedo como un enemigo poderoso que además es útil para controlar. ¿Es esto verdad? ¿Te atreverías a dejar al miedo el papel de héroe en una historia de villanos? 

Cuando un niño o niña viene a confesarnos su emoción: “mami, tengo miedo”, se enfrenta esa situación con nuestras propias respuestas automáticas en la gestión de emociones, y podemos sentirnos confundidos, molestos y también temerosos. ¿Te preguntas cómo apoyar a tu hij@ cuando tiene miedo? ¿También lo sientes tú?

Contrario a lo que muchos creen, el miedo es una emoción benéfica, positiva y protectora. 

El miedo, como todas las otras emociones, estarán presentes durante toda la vida. Profundizar sobre esta emoción reforzará en el niño o niña su autoestima y, aprender herramientas para gestionarle, será para él/ella una ventaja no solo durante la niñez, sino para toda su vida. 

Qué es el miedo, cómo funciona nuestro cerebro con esta emoción, cúal es el problema de sentir miedo y una solución propuesta serán los temas de esta publicación, con la cuál no sólo te acercarás a información valiosa sino que te compartiré mi punto de vista para convertirla en una emoción favorable durante toda la vida.

¿Qué es el miedo?

En 1972, el psicólogo estadounidense Paul Ekman, pionero en el estudio de las emociones, nombró 6 emociones universalmente reconocidas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa. 

El miedo es una de las emociones más básicas de los seres humanos. La palabra emoción deriva del latín moveo (“mover”) con el el prefijo e- (“desde”). El orígen de la palabra deja ver que toda emoción encierra el impulso de actuar, o de moverse y, en el caso del miedo, también de paralizarse. 

Esta emoción es una respuesta de nuestro cerebro para asegurar su supervivencia y procreación, rehuyendo todas las amenazas que pongan en riesgo esta tendencia.  “Nos hace prestar atención en este momento, “esto es urgente”, y nos da un plan de acción inmediato sin tener que pensarlo dos veces. El componente emocional evolucionó muy temprano: ¿Me como, o me come?”,explica Goleman.

¿Cómo funciona el cerebro cuando se tiene miedo?

Todo inicia con una señal de alarma que envía el cerebro, puede ser un pensamiento (imaginación) o un hecho real. Con esa señal el cerebro activa una respuesta ante el peligro en la zona baja del cerebro,  en el hipotálamo y específicamente en la amígdala. Con esta información el cerebro segrega las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol), activa todas las funciones motoras necesarias junto con el sistema simpático, hace lentos los órganos vitales y entra en un estado hiperactivo, todo para responder ante el peligro a lo cual se dará 1 de 3 respuestas: huída, lucha o paralización.

El cerebro genera toda esta reacción con un objetivo claro: ser más eficiente en la situación de peligro. Es por esta razón que una persona con miedo puede llegar a tener habilidades motoras extraordinarias como la fuerza y la velocidad. La amígdala es la protagonista en esta escena, y personajes como Daniel Goleman han creado el término “secuestro de la amígdala o secuestro emocional”, para nombrar el hecho de bloquear las funciones del neocórtex en el cerebro para atender la respuesta primitiva de supervivencia: la lucha o la huída.

¿Es malo el miedo?

El miedo es una herramienta evolutiva para responder ante amenazas y proteger en últimas la supervivencia. Quien no tiene miedo es incapaz de reaccionar adecuadamente ante los peligros. Es una de las herramientas primarias con las que la raza humana ha logrado perdurar de generación en generación.

¿De dónde nacen los miedos?

Evolutivamente, como raza humana, en nuestro ADN se han ido guardando en la memoria situaciones de peligro y posibles respuestas. Es por esto que son más frecuentes los miedos a la oscuridad, a los animales, al fuego y a lo desconocido. El miedo nace como una interpretación a un hecho (real o imaginario) que genera la señal de alerta y produce esta emoción, entre otras posibles. También nacen culturalmente, aprendidos según el contexto de cada ser humano.

Los  miedos se aprenden

El entorno es fundamental en la creación de los miedos, y es verdad que los miedos se aprenden. Si una madre que está con su bebé expresa miedo a las arañas, por ejemplo, es muy posible que el bebé aprenda que la araña es una amenaza, lo que guardará en su memoria.

El problema de sentir miedo

El cuerpo humano está diseñado para responder al peligro con este sistema de respuesta ante el miedo, el problema se presenta cuando le enviamos señales repetidas y contínuas de alerta por una interpretación sesgada, exagerada o inadecuada. Entonces nuestro cerebro entra en un estado de respuesta constante al peligro, manteniendo el estado estresado primitivo y preparado para la lucha o la huída. El estrés crónico y progresivo es dañino para el cuerpo porque produce enfermedades, secuestra las otras zonas del cerebro encargadas de la lógica y la razón: el neocórtex, es decir que inhabilita para evaluar y tomar decisiones racionales según cada situación.

La solución

Enseñar a los niños a identificar esta emoción en muy importante, así como evaluar qué alternativas tienen, permitirles que se sientan protegidos y empoderarlos también lo es. Esta bien que un niño o niña miedo por ejemplo a un adulto con un disfraz de terror, lo que no está bien es que como adultos responsables le digamos “no tengas miedo, no pasa nada”, al contrario podemos ayudar a reconocer el miedo, entender porqué tiene miedo, y darle herramientas para superarlo. El cerebro, despúes de años de evolución, le permite al niño o niña experimentar el miedo como una herramienta para sobrevivir, y antes de los 5 años los niños son literales, es decir que su cerebro no está aún desarrollado para diferenciar un chiste, un disfraz o una ironía. Lo desconocido, produce miedo, lo que recomiendo es enseñar al niño a reconocer al miedo y relacionarse con él

En los adultos, para rescatar al cerebro del secuestro de la amígdala, o lo que llamamos secuestro emocional, es necesario lograr pasar del cerebro primitivo (reacción de huída o lucha) al cerebro racional (en dónde se evalúa la situación de forma racional y lógica). Este cerebro racional se encuentra físicamente en la región frontal, también llamado neocórtex, que en nuestr@s hij@s estará en desarrollo hasta los 25 años aproximadamente. En los adolescentes se encuentra en desarrollo, por otro lado a esta edad está en total protagonismo el cerebro límbico, o cerebro de las emociones. Dado que para un@ niñ@ o adolescente pasar al neocortex, que está en formación, es un desafío por conquistar, lo que recomiendo es acercarse al miedo como un maestro en el proceso de aprendizaje, como el héroe de la historia.

Hay muchas situaciones que producen miedo, los disfraces de terror, los payasos, algunos insectos, un adulto malhumorado, ir al odontólogo, las inyecciones o una evaluación en el colegio. Como madre lo entiendo y en vez de negarlo lo que hago es empoderar a mis hij@s para que enfrenten pruebas de forma cotidiana. Para el miedo a las evaluaciones, lo mejor es practicar poco tiempo a diario para superarlas. Hay una plataforma fenomenal que nos lo permite todos los días, se llama Smartick, allí ellos aprenden y reafirman sus conocimientos en matemáticas y lectura,  puedes hacer click para validar sus tarifas y además probarla durante 7 días gratis. 

Para otros miedos, como ir al odontólogo, la inyección u otros relacionados con ir al médico, depende la edad, a mi me funciona explicarles antes qué va a pasar y porqué antes de ir, y coincidir con los hermanos mayores o conmigo la visita al médico, odontólogo y toma de exámenes o vacunas. El cerebro aprende por imitación, entonces paso yo primero al odontólogo o a su hermana mayor y le voy explicando y enseñando a enfrentar la situación. Con todo, apoyar a nuestros hijos a enfrentar el miedo es un proceso progresivo y permanente durante toda la vida. Se necesita ser valiente para admitir que tenemos miedo. Habiendo leído este artículo acerca de cómo funciona el cerebro cuando tiene miedo, me he detenido a profundizar en cómo enseñar a mis hij@s a no tener miedo al miedo, te invito a que lo revises. 

Me encantará saber y aprender sobre tu punto de vista frente al miedo. Siéntete libre de compartir este artículo con tod@s aquellos que tu consideras que les puede interesar. Síguenos en nuestras redes y ¡nos leeremos pronto!