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Cuando somos madres (padres, formadores o cuidadores), comenzamos a vivir algunas circunstancias que nos hacen crecer como personas además de dejarnos un sabor de alegría y movimiento en nuestra vida diaria. He dedicado una serie de artículos de este blog a profundizar en algunas de esas circunstancias, ya compartí “mamí, mira!”, “mami, me dejas?”, “mami, ¿para qué estudio?” y ahora quiero ahondar en esta maravillosa particularidad: “mami, ¿por qué?”

Algunos dicen que es una etapa/fase:

Eso es lo que he escuchado, que es una fase de los niñ@s. En mi experiencia al momento de la publicación de este artículo, mi hija mayor tiene 14 años y aún pregunta “por qué”, así que esta fase no ha terminado, y en lo que a mí respecta, les persuado para que nunca dejen de preguntarse ¿por qué? No creo que sea una fase, ni una etapa, creo que es un derecho con el cual ejercemos nuestra libertad.

Me preguntas: ¿Es importante que pregunten “por qué”? 

“Mami, quiero aprender!”: Cada vez que escucho una pregunta que comienza con “por qué”, lo que escucho es un ser humano diciendo “quiero dejar de lado el “no sé”. Es la mejor oportunidad para aprender porque cuando el cerebro tiene un motivo, adquirir el conocimiento pasa de ser una casualidad a una necesidad y además, un placer. Es un momento mágico, un tesoro para apoyar a nuestros hijos a desarrollar su máximo potencial y es absolutamente una oportunidad digna de aprovechar.

¿Alarma?: Es muy sensato dar valor a las preguntas de l@s niñ@s, ¿por qué me está preguntando?, puede ser que haya una situación complicada en la que necesite tu apoyo e incluso tu intervención. Toda pregunta tiene una causa, a veces los niños no cuentan sus experiencias o problemas directamente sino que hacen preguntas. Mami, ¿por qué las personas toman cosas que no son suyas? Mami, ¿por qué algunos adultos son extraños? Sólo dos ejemplos que deberían prender alarmas, y por supuesto además de prestar atención y responder, indagar sobre la necesidad legítima del niño o niña, protegerlo y cuidarlo depende en mucho de la calidad en la comunicación que establecemos con nuestr@s hij@s, y las preguntas son el primer mecanismo que tienen los niños para comunicarse.

“Me permito saber y me permito entender”: Es en casa dónde sentamos las bases de la autoestima y el autoconcepto. Cuando en el hogar existe espacio para preguntar, entonces ellos asumen que se pueden permitir aprender hasta dónde ellos quieran o necesiten profundizar. Dar valor a sus preguntas es uno de los principales alimentos para su autoestima. Adicionalmente, cuando entienden, entonces su autoconcepto crece favorablemente, por ende, se animan no sólamente a aprender más y a aplicar sus conocimientos, sino que colaboran con otros, pues ellos también han sido apoyados.

Cerebration - Mafalda Pregunta

Una madre ante un porqué

Es definitivamente diferente cuando una madre cultiva una comunicación fuerte con su(s) hij@(s), este proceso comienza exactamente por las preguntas. Me gustaría compartirte mi punto de vista acerca de qué actitudes de parte de los adultos (padres, madres, formadores y cuidadores) benefician a nuestr@s hij@s en este contexto:

Lo primero: Recomiendo que para poder responder un “por qué” y en general una pregunta, antes debemos ser capaces de escuchar, y eso se nos dificulta a algunos adultos. Es posible oír una pregunta, la real diferencia es poder escuchar no sólo la pregunta sino de dónde viene, la intención y la necesidad, no sólo querer contestar sino ayudar a solucionar una problemática que desencadenó la pregunta, para mí eso es saber escuchar con mucho más que los oídos, escuchar con el corazón.

Lo segundo: Responder, y esto puede parecer obvio, pero quienes somos madres sabemos que responder siempre es retante, sobre todo cuando tenemos “muchas cosas qué hacer”, sin embargo en mi experiencia he comprobado que muchas veces toma más tiempo no responder, que detenerse y contestar. Los niños y niñas son insistentes, y es algo que les admiro mucho, tienen la capacidad de no rendirse hasta encontrar una respuesta. Es parte también del maravilloso proceso de ser mamá, conectar en cada momento con sus necesidades, con su curiosidad, con esa vitalidad que les lleva a no cansarse de preguntar. Por eso les recomiendo que siempre respondan. El conocimiento lo adquiere el cerebro en fragmentos, es como armar un rompecabezas, y cada pregunta es importante, llena espacios en el cerebro, y las respuestas entre más honestas y sencillas, son más valiosas para ellos, de otra forma seguirán preguntando ó simplemente perderán la oportunidad de aprender y utilizar este conocimiento según sus necesidades e intereses particulares.

Cerebration - Mafalda Pregunta

Se vale:

Decir “no sé”: Es totalmente válido, no somos wikipedia, pero tenemos una ventaja muy grande, y es que estamos en la era digital, en dónde la información está a la distancia de un click. Así que no es una falta decir “no sé”, es más, es honesto y también les enseñamos que es una respuesta válida: “no sé”, aunque no significa que no pueda saber, así que es una oportunidad increíble para enseñarles a investigar, a indagar juntos, ellos no sólo aprenden de lo que les contestas, aprenden de lo que haces, de tu ejemplo.

Decir “no puedo responder en este momento”: Hay situaciones que pueden no ser “adecuadas” para responder, sobre todo en momentos sociales que implican ciertos códigos de “educación” o respeto. Sin embargo es importante anotar la pregunta y decirles que luego lo hablaremos, así como buscar el momento propicio para contestar. 

“Ups, no me lo había preguntado antes”: Se vale felicitar y aprender de ellos, y reconocer que no nos habíamos hecho cuestionamientos que ellos sí. Los niños con su inocencia son capaces de estar conectados con el momento presente, y por tanto de preguntarse lo que necesita para vivir ese momento. Se vale conectar también con esas preguntas y permitirnos rescatar esa mirada curiosa que en el afán de la vida solemos perder los adultos.

No se vale:

“Porque sí”, “porque no”, “porque yo digo”: No se valen estas respuestas, y es parte de proteger a nuestr@s hij@s. Si en el hogar recibe ese tipo de respuestas, cuando vaya a otros entornos estará acostumbrado a que le contesten así y las aceptará. ¿Queremos eso? Por ejemplo que un extraño les ordene algo indebido y cuando ellos pregunten ¿por qué? le conteste “porque yo digo”, y ¿que ellos lo acepten como válido?. Me parece importante saber que es en el hogar dónde les enseñamos y les damos su inmenso valor, así que cada pregunta tiene importancia, es sabio dársela y enseñarles valores éticos desde cómo respondemos sus preguntas.

“Eres fastidioso”, “ya te había contestado”, “no preguntes tonterías”, “no me preguntes más”: Una de las cosas que admiro más de los niños es la capacidad que tienen de perseverar, son capaces de insistir en lo que necesitan o quieren saber, con todas sus fuerzas, ¡que buena cualidad!  ¡Ojalá que a los adultos no se nos olvide insistir con todas nuestras fuerzas para conseguir lo que queremos, también! Cuando un@ niñ@ pregunta muchas veces, quiere decir que la respuesta que ha dado el adulto no llena su expectativa o su necesidad, y con la inocencia de la edad infantil, la herramienta que tienen a la mano y que por sentido común usan es repetir la misma pregunta. Así que si te pregunta muchas veces quiere decir que debes dar una respuesta con más fundamento, mejorar tu argumento, dar más ejemplos o pasar a ilustrar la respuesta con algo práctico. Lamento mucho cuando etiquetamos a un niño que pregunta como “un niño que molesta mucho”, el cerebro quiere aprender, es su razón de ser, y las preguntas son el primer paso, si les contestamos entonces nunca dejarán de preguntarse, con todas las ventajas que esto trae en todos los contextos de la vida.

“No tienes edad para saberlo”: A veces tenemos creencias limitantes que impiden llegar al aprendizaje. Considero que si un cerebro tuvo la capacidad para formular una pregunta, entonces tiene la necesidad y madurez para recibir una respuesta, siempre cuidando el contexto y su edad de desarrollo, por parte del adulto. Para mí, no se vale decir “no tienes edad para saberlo”, se vale más bien profundizar en por qué el niño está llegando a preguntas que para el juicio del adulto son prematuras, y por supuesto ocuparse en dar una respuesta responsable, respetuosa, sincera y de acuerdo al contexto.

Cerebration - Preguntas niños

¿Qué hago si mi hijo pregunta mucho “por qué”?

¡Alegrarte mucho! ¡Puedes hacer una fiesta! Eso quiere decir que tu hij@ tiene una gran curiosidad y está conectado con él/ella mism@, que es auténtico, que te tiene confianza y que eres la persona que escoge para compartir sus inquietudes.

Algo que amerita tu atención y tomar acción es cuando tu hijo no pregunta tanto “por qué”, las preguntas para el cerebro, son una herramienta para aprender. Si este es tu caso, te comparto algunas recomendaciones para provocar espacios de preguntas:

Apaga o aparta el móvil: Cuando estamos frente al teléfono celular, nuestro cerebro comienza a recibir solicitudes y se dedica a responder a la atención que cada aplicación solicita mediante atracción audiovisual. Para los niños, con juegos o videos; para los adultos, con redes sociales, juegos y mensajes. El modo de operar del cerebro en este contexto se limita a consumir y obedecer instrucciones, crear o reflexionar (hacer preguntas), se hace difícil entonces. Por tanto, apartarnos del celular nos permite nuevamente reconectar con el momento presente (el ahora) y estando allí comienzan a surgir las preguntas.    

Permite el aburrimiento: Cuando estamos muy ocupados, nos dedicamos a atender las múltiples actividades que tenemos que desarrollar, dejar espacios libres se convierte en un desafío difícil de cumplir. Esto nos pasa muy seguido a los adultos, lamentablemente hoy en día vemos agendas de niñ@s muy parecidas a las de adultos, en las que los espacios de tiempo libre son difícilmente encontrados. Sin embargo, estos momentos de “hacer nada” son importantes para un cerebro en desarrollo, detenerse a mirar el cielo, de pronto el vuelo de un ave, estar en medio de la naturaleza haciendo “nada”, o simplemente tener un momento de aburrimiento, facilita al cerebro poder imaginar, crear, y preguntarse “¿por qué?”. El aburrimiento es el mejor amigo de la creatividad.

Conversar: Me refiero a aprovechar cuando el niño o niña comienza espontáneamente a contarnos sus historias, ya sean experiencias, imaginación o simplemente comentarios. Siguiendo la conversación también de forma natural y abierta, verás que surgen las preguntas, la curiosidad y con esto la comunicación y el aprendizaje.

Juega con él/ella: Es  importante saber que a la hora de jugar la mejor herramienta es la imaginación, no necesitas nada más, sólo estar presente. La magia del juego incluye todo una dinámica integrada de movimientos, condiciones y conversaciones, dentro de las cuales se dan las preguntas. Propiciar, por ejemplo, el cuestionamiento de las normas del juego (según la edad) es bastante benéfico para desarrollar el pensamiento crítico. ¿Porqué la golosa sólo va hasta el número 10? ¿Por qué tengo que subir por las escaleras y bajar por el rodadero? ¿Por qué me gusta tanto jugar a las escondidas? ¿Por qué corres tan rápido?  El juego es una herramienta fundamental para el aprendizaje, y si la aprovechas estás ayudando a tu hijo o hija a desarrollar su potencial.

Leer juntos: Cuando lees con tu hij@, te tiene a su lado, y ¿sabes qué? ¡Puede hacer preguntas! Las bibliotecas públicas son una excelente opción si lo que quieres es tener de dónde escoger, y si te prestan los libros mejor. Con todo, leer el mismo libro muchas veces también es bueno, puesto que se puede ver desde diferentes contextos, leerlo, ver los dibujos, ver sus colores, adivinar letras, hacer voces con los personajes y un largo etcétera.

Pregúntale tú “¿por qué?”: Esta es mi recomendación favorita, me encanta ver cómo los niñ@s y jóvenes tienen unos argumentos sorprendentes, valiosos, innovadores y son muy divertid@s. También puedes aprovechar para saber sus razones: ¿por qué te atas los zapatos tan fuerte? ¿por qué te gusta tanto ese juguete? ¿por qué eres amigo de María?. Es importante que las conversaciones sean espontáneas, que no suenen a entrevista o  interrogatorio, más bien que se parezca a cuando hablas con un@ amig@ o un familiar. 

Interésate en sus intereses: Si le gustan los videojuegos, ¡puedes jugar con él, a ver quien gana! Si le gustan los dinosaurios, ¡juega con él a la edad jurásica!, si ya son jóvenes y están interesados en otros temas, que tal si compartes un rato con ellos a aprender de lo que les gusta, es una forma de acercarse, y en medio se dan las preguntas, además de muchos beneficios más.

Acompáñalo en sus tareas, actividades y descansos: Me encanta y recomiendo, para estudiar matemáticas y lectura, un programa llamado Smartick, puedes verificar aquí sus tarifas y obtener un precio especial por venir de parte de Cerebration. La idea con este programa es que el niño o niña estudie de forma individual durante 15 minutos, y practique a diario, sin embargo ellos te mandan un correo electrónico informando cómo le fué en cada sesión, pregunta por pregunta, cuánto tiempo utilizó, si estuvo bien o no y si logró corregirla. También tiene una sección de tutoriales que a mi me encanta, porque cuando me preguntan los vemos juntos y puedo contestarles sus dudas, es genial. Mis hijos también asisten a un taller de artes, y de vez en cuando me gusta entrar con ellos y hacer la misma actividad, es todo un acontecimiento, es permitirnos ser pares en una clase, y la verdad es que lo disfruto mucho. También en los deportes a veces juego con ellos un partido de fútbol, entró a una práctica de natación, cocinamos juntos o hago los ejercicios que el entrenador esté proponiendo. Me parece muy buena idea que l@s entrenador@s y formadores inviten a los padres a participar en sus espacios, es una iniciativa que hace crecer mucho la relación entre padres e hijos.

Hace mucho quería escribir este artículo, espero que hayas disfrutado leyendo tanto como yo escribiendo. En Cerebration estamos celebrando porque este es nuestro artículo número 30, y por eso quiero aprovechar para contarte que el contenido que encuentras aquí es totalmente propio, auténtico, escrito desde mi experiencia de madre, y desde el corazón, buscando mostrarte conceptos de neurociencia de una forma muy cotidiana y fácil de aplicar. Cuando entendemos el funcionamiento del cerebro, las madres (padres, formadores y cuidadores) obtenemos herramientas valiosas para acompañar con amor las dos épocas maravillosas en las que tu(s) hij@(s) te necesitan más: la infancia y la juventud (pubertad y adolescencia). 

Te invito a que veas los servicios que ofrecemos, y que nos sigas en nuestras redes sociales @c3r3bration, también a que compartas este artículo a quien creas que le puede aportar. Nuestra visión es: inspirar es más que dar, así que espero que este post te haya inspirado en la relación con tu hij@. Un abrazo y me encanta leer tu opinión.

Escrito por: Andrea Mora