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Cuando nos enfrentamos al aprendizaje, solemos pensar que los niños son “un papel en blanco en el cual podemos comenzar a escribir”. No comparto esta afirmación, socioculturalmente tanto niños como adultos tenemos gustos y talentos innatos, así como sesgos, falacias y efectos que no solamente pueden llegar a limitar el proceso de aprendizaje sino que puede afectar la posibilidad de progreso y desarrollo del máximo potencial posible en un individuo, ya sea en la infancia, adolescencia e incluso en la adultez.

El primer paso para evitar que estos sesgos y prejuicios nos puedan afectar es aceptar que los tenemos y que no somos malas personas por esto, aceptar que somos seres humanos y que somos parte de una sociedad en la que hemos crecido junto a sus costumbres y cultura en general, en la cual, de forma inconsciente, se crean estos sesgos y prejuicios.

El segundo paso en precisamente conocerlos, por tanto es importante primero contemplar dos definiciones fundamentales:

¿Qué es un sesgo?
Es un peso desproporcionado a favor o en contra de una cosa, persona o grupo en comparación con otra, generalmente de una manera que se considera injusta.

¿Qué es un prejuicio?
Es el proceso de formación de un concepto o juicio sobre alguna persona, objeto o idea de manera anticipada.

¿Cuál es el problema de los sesgos, prejuicios, falacias, ilusiones, efectos?

Es una pregunta muy válida cuestionar cuál es el problema de los sesgos y los prejuicios, por cuanto han sido “aceptados” en un grupo social y definitivamente practicados.

El principal problema de los sesgos y prejuicios es que enmascaran y nos alejan de la realidad, y pueden llegar a limitar procesos necesarios para el desarrollo del máximo potencial, en este caso, en el aprendizaje. Socialmente su impacto es mucho más amplio, sin embargo en este artículo me centraré particularmente en el efecto de los sesgos y prejuicios sobre el aprendizaje y el desarrollo del potencial.

Algunos sesgos que pueden llegar a limitar el aprendizaje

Tipo de estudiante (Lento y Rápido):

 

¿Cuál es el sesgo de tipo de estudiante?
Lamentablemente socialmente existe la tendencia a encajar a los estudiantes en dos categorías: “rápidos y lentos”. Barbara Oakley, Ingeniera y profesora nos comenta que es verdad, hay personas que aprenden “más rápido”, por cuanto muchas veces su memoria juega a su favor, y retienen información más rápido que otras. Hay otros estudiantes que se fijan más en los detalles, y por tanto necesitan volver nuevamente sobre el concepto varias veces, su proceso incluye una “fotografía” más amplia. Ninguno de los dos tipos de estudiantes es mejor o peor, en realidad son dos estilos distintos con ventajas y desventajas cada uno.

Problemática: Por el lado del que “aprende rápido”, el ego suele jugar en contra, sentirse “sobrado” puede provocar no detenerse a cuestionar o analizar, sino estar concentrado en la demostración de sus competencias más allá de aprender. Por otro lado, el aprendiz lento puede enfrentarse a estudiar con una actitud derrotista debido al castigo social que padecen los estudiantes lentos y puede incluso dudar o tener problemas en identificar sus fortalezas, su principal ventaja es que el ego no juega en su contra ya que es capaz de cuestionarse lo que está entendiendo o planteando, y puede tomar otras opciones con más facilidad que le pueden llevar a tomar caminos de descubrimiento en innovación. Existen casos como el padre de la Neurociencia, Santiago Ramón y Cajal, que no era calificado como un “estudiante rápido”; esta misma capacidad de detenerse en detalles y replantear sus propias hipótesis lo llevó a que se le otorgara tan distinguido título. Existen históricamente más casos como Thomas Alba y Édison.

Recomendación: En ambos casos, existe una clara distancia entre recibir información y aprender. Por tanto la recomendación que puedo dar en ambos casos es siempre buscar llegar a la aplicación del conocimiento (aprendizaje) con las ventajas y desventajas de cada tipo de estudiante. Por un lado, el aprendiz rápido debe preocuparse por aplicar el conocimiento adquirido y verificar su real entendimiento, también debe andar con cuidado con su ego cuando plantea hipótesis y las quiere demostrar, debe evaluar si insistir en la demostración de sus hipótesis es debido a su ego y si puede o debe explorar otras hipótesis, debe saber que desistir no es una derrota sino una opción. En el otro caso del aprendiz lento, debe saber que fijarse en detalles y analizar es una ventaja valorable, el estudio virtual favorece el hecho de poder devolverse en el video y escuchar conceptos o ideas cuantas veces quiera. Plantearse límites de tiempo también puede ser de ayuda cuando tiene entregas o necesita trabajar en equipo.

¿Qué es la ilusión de aprendizaje? Esta falacia es mi favorita de explicar porque pasa mucho en nuestra actual era digital. La ilusión de aprendizaje obedece al hecho de pensar que aprendimos algo por el hecho que entendimos su explicación. Y es fácil de ilustrar cuando vemos un video de una receta por ejemplo de hacer pan en Youtube. Porque hayas visto el video y lo hayas entendido no quiere decir que lo sepas hacer.

Problemática: Cuando sentimos que porque entendimos el tema en clase no debemos hacer ejercicios de práctica, por ejemplo, o la actitud de “yo esto ya lo sé”, caemos en esta ilusión del aprendizaje. El concepto o información recibida, si no se lleva a la práctica se pierde de la memoria y el aprendizaje pasa a ser sólo una ilusión. Por ejemplo, en casos así vemos que cuando se evalúa en un siguiente año un concepto, el niño, niña o joven sabe que lo “aprendió” pero ya no se acuerda “cómo era”.

Recomendación: Sólo se aprende realmente lo que se practica. Para decir que lo aprendimos debemos llevarlo a la práctica, y en ese proceso nos encontramos con problemas que nos llevan realmente a aprender. Por ejemplo aprender a hacer pan, lo podemos entender en el video de Youtube, no obstante prender el horno, aprender a amasar, medir las cantidades precisas para una cantidad diferente a la propuesta en el video, entre otros, son problemáticas que realmente nos llevarán a aprender a hacer pan. Luego de varias prácticas, cuando el resultado sea realmente el que esperamos, podemos decir que hemos aprendido.

Sesgo Optimista
¿Qué es? La doctora Tail Sharot, neurocientífica y profesora, explica que el sesgo optimista consiste en visualizar el futuro mejor que el pasado y el presente. Este sesgo aporta ventajas a quien lo tiene por cuanto se presenta la “profecía autocumplida”. Esto se explica porque sí soy optimista y pienso que todo me va a salir bien, mi cerebro trabaja y colabora con que esto suceda, por esto tienden a triunfar más las personas optimistas. Una desventaja es caer en “pereza mental” pensando que siempre me va bien y de esta forma permitir considerar información incorrecta o no buscar información relevante, por tanto no ser capaz de identificar tempranamente riesgos y buscar coberturas o tolerancias aceptables.
aquí.

Problemática: Cuando estamos aprendiendo, podemos ser demasiado optimistas, y quedarnos sin evaluar aspectos importantes en el contexto, puede jugar también el ego como en el caso del estudiante rápido, y pensar por ejemplo que haber pasado la evaluación en el colegio o en la universidad, asegura que podremos aplicar lo “aprendido” en la vida real, sin embargo puede que no sea así y que la necesidad en otros contextos (laboral por ejemplo) sea más amplia que aprobar una evaluación.

Recomendación: La recomendación en este caso es buscar una segunda mirada, una persona externa que pueda validar o actúe en un contexto ampliado. Para ilustrarlo quiero citar aquí el ejemplo del aprendizaje de un idioma extranjero, una recomendación es además de aprobar la evaluación en clase, buscar hablar con una persona nativa o que domine el idioma extranjero, ¿logramos comunicarnos? Ésta sería una opción de ampliar el alcance de nuestra mirada, lo importante es incorporar técnicas que amplíen nuestra perspectiva sobre posibles futuros, objetivos y opciones, que por nuestro optimismo podemos haber dejado de ver pero que son particularmente valiosos en el aprendizaje.

¿Qué es? Este sesgo es la tendencia a favorecer nuestras creencias sin cuestionar si son correctas, es decir interpretar la información de manera que confirme lo que ya pensamos.

Problemática: Cuando nos empeñamos en confirmar nuestras propias hipótesis puede que dejemos de lado otras hipótesis que nos darían un nuevo punto de vista y de partida para solucionar la problemática en cuestión o llegar a nuestro objetivo. Es un comportamiento psicológico normal el miedo a equivocarnos, por tanto en vez de ir en contra de nuestras hipótesis tendemos a confirmar lo que ya sabemos, cerrando inconscientemente la puerta a aprender lo que puede que no sepamos.

Recomendación: La recomendación según nos señala Peter Watson es permitirse ir en contra de nuestras propias hipótesis, eso abre indiscutiblemente el camino de la posibilidad a explorar nuevos conceptos y nos puede sacar tajante y benéficamente de este sesgo.

Efecto Arrastre
¿Qué es? Este sesgo quiero ilustrarlo con un dicho popular conocido: “¿Para dónde va Vicente? Para dónde va la gente”. El efecto bandwagon, también conocido como el efecto de arrastre, “efecto de la moda”, de “subirse al carro” o “efecto banda-carroza” y relacionado cercanamente al oportunismo, es la observación de que a menudo las personas hacen y creen ciertas cosas fundándose en el hecho de que muchas otras personas hacen y creen en esas mismas cosas.

Problemática: En el aprendizaje, tanto de temas académicos como de habilidades trascendentales como las sociales y las emocionales, este sesgo constituye una peligrosa forma de acercarnos a aprender, por cuanto aunque la mayoría lo haga, la mayoría puede estar equivocada. Otra problemática que puede darse en las aulas aplicando este sesgo es “etiquetar a los estudiantes”, y en este caso la mayoría tiene una opinión generalizada, limitando y encajonando en una denominación injusta (“el desordenado”, “el inteligente”, “el mediocre”, “el perezoso”, etc).

Recomendación: Fomentar la capacidad de análisis y de atreverse a cuestionar. Hacerse preguntas que refuten lo que está establecido es lo que ha aportado grandes descubrimientos, como que la tierra no es plana, o que no está en el centro del universo. Esto genera un reto para los adultos que participamos en el entorno de muchos niñ@s y jóvenes, lamentablemente aún escuchamos respuestas de profesores como “si porque es así, porque así lo definieron, porque así se ha hecho siempre”, y a padres contestando “porque yo lo digo y punto”. Cuestionarnos lleva a construir, y aunque incómoda en algunos momentos, históricamente los que se han atrevido a tomar caminos alternos a los que “todos toman”, han aportado a la humanidad avances innegables.

En cuanto a las etiquetas, lo que recomiendo a los adultos que rodeamos a niñ@s y jóvenes es una actitud empática haciéndonos estas preguntas: ¿qué alcance tendría yo de aprender y desarrollar todo mi potencial si tuviera la etiqueta que le estoy poniendo a est@ estudiante/hij@? ¿Tiene derecho est@ hij@/estudiante a otra oportunidad? ¿Me gustaría a mí tener esta etiqueta?

Existen muchos más sesgos, prejuicios, falacias y efectos limitantes, mi objetivo en este artículo no es enumerarlos todos sino más bien mostrar que existen y dejarte la suficiente curiosidad para revisar en tu día a día si estás actuando con alguno de al menos los aquí explicados, validar si te están limitando en la privilegiada oportunidad de acompañar y apoyar a tus hij@s, así como implementar las recomendaciones que desde mi experiencia, te puedo compartir u otras que tú encuentres. Con todo, es importante saber que la mera fuerza de voluntad no funciona, es necesario conocer estrategias y herramientas que nos permitan enfrentarlos ya que están de forma inconsciente en nuestro cerebro.

Mi recomendación en general es atrevernos a revisar y probar otras formas complementarias de apoyar a nuestros hijos además de estar pendientes de los adultos que les rodean, para protegerlos y nombrar posibles sesgos que les limiten. Para poner un ejemplo, yo decidí apoyar a mis hijos complementando sus estudios académicos con un programa para lectura y matemáticas llamado Smartick, este programa se sale de los estándares normales de un profesor dictando una clase, una evaluación de cada período o tema y una nota que muestra el resultado del aprendizaje. Por el contrario Smartick va al ritmo de cada alumno con un algoritmo que integra inteligencia artificial, están aprendiendo constantemente, pueden ver tutoriales las veces que el estudiante lo requiera y siempre que se equivocan, pueden aprender de ese error y corregir, entre muchas otras ventajas, de lejos la recomiendo, además que está programado para no tomar más de 20 minutos diarios.

Como madre me he encontrado con muchos de estos sesgos en diferentes situaciones de mi vida, y más que negarlo o esconderlo pienso que permitirme reconocerlo y enfrentarlo me ha abierto puertas y oportunidades a las que de otra forma no hubiera accedido. Con todo, aún sigo encontrándome en algunos de ellos, la vida es un proceso contínuo de aprendizaje. Me encantará leerte en los comentarios y saber si tú también has visto presentes estos sesgos y si te han limitado a tí o a tus hijos, me gustaría saber cómo lo has enfrentado y si tienes más recomendaciones, nos aportarás a todos desde tu experiencia. ¡Anímate a compartirlo!